IMG-20151121-WA0008Algunos cientificos observan el mundo celular, las moléculas y sus distintas configuraciones, las partículas atómicas y su estado energético, intentan averiguar el misterio de la vida dirigiendo su mirada hacia lo infinitamente pequeño. Otros sin embargo observan los planetas, las estrellas y galaxias, lo infinitamente grande para averiguar el misterio de la vida en este Universo o en otro.

La propia condición humana necesita apoyarse en paradigmas que nos ayuden a entender la realidad que nos rodea. Oriente y Occidente tienen distintas formas de percibir la realidad. Tradicionalmente se identifica al mundo occidental con el paradigma científico, mas analítico y racional, y al mundo oriental con el paradigma espiritual, orientado hacia la unión mente-cuerpo-espiritu.

En este contexto, ¿donde situar al Aikido?. Parece claro englobar este arte marcial dentro del paradigma cultural japonés del Budo. El mismo Moriteru Ueshiba compara a su abuelo O Sensei con la figura del Dalai Lama, otorgando al Aikido la dimensión de religión. O Sensei creó su propia religión, el Aikido. Se trata por tanto de un camino ascético no al alcance de todo el mundo que lo inicie, ya que los escollos y dificultades a superar son de gran dificultad y exigencia personal.

En las diferentes escalas de observación citadas con anterioridad, microscópica y macroscópica, la Ciencia intenta descubrir nuevas estructuras, nuevos mundos. Para ello los avance tecnológicos en materia de electrónica, óptica, etc, son indispensables, ya que dotan al científico de las herramientas necesarias para su trabajo.  Hoy en día existen microscopios electrónicos de última generación que permiten al investigador ver con absoluta nitidez pequeñas moleculas o partículas atómicas de la materia y que posteriormente identifica, estudia y manipula. Se establece por tanto una interdependencia entre los ojos del investigador (conocimiento) y el microscopio, pero ¿que es mas importante?. Cualquiera de nosotros podría mirar por un microscopio y ver la realidad a esa escala. Nuestros ojos distinguirían perfectamente esa realidad microscópica, gracias a la potente instrumentación de que disponemos, pero no sabríamos interpretarla ni en su nivel más elemental, en ausencia del conocimiento científico necesario.

Podemos utilizar el mismo ejemplo para la escala macroscópica y la observación del Universo. Pero, ¿a dónde quiero ir a parar con esta disquisición tan elemental? Pues bien, me gustaría utilizar este simil en el contexto del Aikido para entender y cuantificar la importancia de la Técnica en la práctica de este Budo.

La Técnica del Aikido sería como el microscopio de la imagen, cuanto más avanzado sea tecnológicamente, con más nitidez podré distinguir la realidad que observo. Pero, la Técnica en sí no me aportará más que eso, es condición necesaria pero no suficiente, faltan los ojos del investigador y el conocimiento.

La Técnica se estudia en el tatami con rigor y con las enseñanzas de un maestro solvente. Tenemos que esforzarnos en conseguir una técnica lo más depurada posible para poder distinguir con nitidez nuestra dimensión espiritual. Pero….podemos trascender a nuestro espíritu o estado de conciencia elevado solo con la técnica?. En mi opinión hace falta además la mirada del científico, es decir, el compromiso de busqueda. Esta aptitud hay que cultivarla tanto dentro como fuera del tatami, horas de trabajo personal en solitario para acostumbrarnos a dirigir la mirada al interior de uno mismo, en cualquier situación o lugar y desarrollar un estado de presencia permanente.

Por último, el conocimiento, resultado del estudio de muchos años. Ya que el Aikido es una disciplina que se basa en principios universales, debemos ser ambiciosos en adquirir un conocimiento que abarque muchas disciplinas y materias. Cada área de conocimiento no desarrollada es un reto a nuestra voluntad y a nuestra integridad, cuando no una fuente de frustración y muerte.

El estudio contínuo de la técnica del Aikido no es un fin en sí mismo, sino que nos dota de mayor nitidez para distinguir todos los obstáculos del Camino. El Aikido y su práctica al más alto nivel, es por tanto una disciplina que requiere un esfuerzo completo y total y que implica y conforma al hombre en todo su ser.

Roberto Sánchez.

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