Dice Cervantes que lo que se sabe sentir se sabe decir. El problema del Aikido es que a menudo lo que se sabe decir no se sabe hacer y se suele decir mucho más de lo que se siente.
En este sentido la práctica es la prioridad, es condición necesaria pero no suficiente para llegar a ese equilibrio entre el saber hacer-sentir-decir.
Por lo general desconfío de aquel que no práctica y habla mucho y también del que práctica mucho y no lo siente.
La progresión en el Budo no viene dada por los aňos que hemos invertido con más o menos continuidad en la práctica , sino más bien por el ratio horas-tatami/aňo + horas- no tatami/ aňo multiplicado por el número de aňos de práctica.
Es decir priorizo la intensidad y el compromiso por encima de otras variables, dando por sentado que estamos debidamente orientados por un buen sensei.
Sentir, decir, hacer….?
A trabajar……

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