Ante la provocación manteneos erguidos y elevad la mirada hacia vosotros mismos, tomar distancia con vuestros pensamientos que generan emociones y os debilitan, convertíos en un espejo frente a los ojos de vuestro adversario. Es una magnifica ocasión para conoceros un poco mejor.

Ante la torpeza manteneos compasivos y pacientes, aceptad la situación tal como es, sin etiquetas ni prejuicios, es normal, forma parte de la condición humana.

Ante la combinación de las dos anteriores no dediquéis ni un minuto de vuestro tiempo. Discretamente salid de la situación y sorprended al adversario generando vacío, no le deis apoyo, el solo caerá.

Roberto Sanchez, la practica diaria.

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